MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 206 NOVIEMBRE DEL AÑO 2015    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Alba Luz Arroyave, Jorge Andrés Hernandez, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesora comercial: María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez. 10.000 ejemplares impresos


A mayor complejidad,
mayor trauma financiero

Mientras más grande y más complejo sea un hospital en Colombia, más fuerte es el impacto que sufre a causa de la crisis financiera que golpea a la inmensa mayoría de hospitales del país por el no pago de EPS y entidades del gobierno. Por su compromiso social, legal y moral, las clínicas y hospitales de tercer y cuarto nivel de complejidad no pueden dejar de atender a sus pacientes, así no les paguen por sus servicios, o les paguen a más de 180 o 360 días, o definitivamente no les vayan a pagar por atender afiliados de EPS liquidadas o en proceso de entrar a liquidación o intervención.
Los hospitales y clínicas de mayor complejidad saben que de su atención depende la vida de miles de colombianos que requieren de esos servicios más especializados; por eso día a día persisten en su misión sagrada de evitar el dolor y la muerte a quienes llegan a sus puertas. Para ello deben funcionar las 24 horas en infraestructuras adecuadas para el alto nivel de atención, tener especialistas y sub-especialistas, disponer ayudas diagnósticas y terapéuticas con tecnología de avanzada, mantener abiertas las salas de cirugía y sus servicios de apoyo, sostener Unidades de Cuidados Intensivos, y pagar oportunamente sus obligaciones a los colaboradores porque son instituciones intensivas en mano de obra y a proveedores que los abastecen de los insumos requeridos en la alta complejidad.
Por eso al tener mayor número de camas, mayor capacidad resolutiva, mayor especialización en el servicio, también es mayor el hueco en sus finanzas y la iliquidez generada por el no pago de las entidades responsables. Por eso sufren de “trauma mayor” financiero y por eso es mayor la carga que deben sobrellevar.
A esto se suma que por disfuncionalidades propias del sistema de salud, varios factores acentúan y hacen más agobiante la crisis en estas instituciones; por ejemplo, el no acceso al servicio de salud en los niveles 1 y 2, obliga a la población a acudir a las urgencias de instituciones de nivel 3 y 4, desbordándolas y haciendo más difícil su operación.
Gremios como la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) y la Asociación Colombiana de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos (Acesi) nunca han dejado de insistir ante el gobierno en la gravedad de la crisis financiera en los centros asistenciales del país, en la urgencia de que sean atendidos sus requerimientos para sobrevivir y no cerrar servicios. Pero la respuesta del gobierno es insuficiente. Valga repetirlo: sin dejar de reconocer el alivio del Plan de Choque anunciado en julio pasado, no pasa de ser un cuidado paliativo la inyección de $1.5 billones ante unas deudas de cartera hospitalaria que superan los $13 billones y que sigue creciendo.
Y ya se ven las consecuencias: basta con mirar al Hospital Universitario del Valle y los efectos de su reducción de servicios de alta complejidad, como la declaratoria de alerta amarilla en el departamento; la intervención de hospitales departamentales como los de Villavicencio y San Jerónimo de Montería, el Federico Lleras Acosta de Ibagué, el San Francisco de Asís en Quibdó; y el cierre temporal de servicios (que ojalá no se vuelva permanente) en hospitales como el San José de Maicao y el Universitario de Sincelejo. También el imparable aumento de cartera (y sus consecuencias en atraso de pagos a colaboradores y proveedores) en instituciones de Medellín y Antioquia, como en las 17 clínicas y hospitales de “Somos 14+1” que superó $1.5 billones, sin atisbo de pago.
Por ello ante la evidencia de la crisis hospitalaria por no pago de EPS y entidades oficiales, una vez más el llamado al gobierno Santos es a tomar medidas urgentes que garanticen liquidez a las clínicas y hospitales del país, muy especialmente para este fin de año y para normalizar el flujo de recursos en 2016. Ya es hora de que se tomen medidas de salvamento para la red hospitalaria, pública y privada; que se establezca una política hospitalaria para resolver de manera estructural la problemática del sector; que entidades deudoras del Estado o con participación o intervención del mismo, honren sus deudas con hospitales; que se defina un Plan Obligatorio de Salud (POS) que pueda costear el país.
Los hospitales esperan el apoyo decidido del gobierno, porque pese a todas las dificultades cada día se esfuerzan por ser mejores y prestar mejores servicios; así lo demuestra el que 22 instituciones colombianas ocuparan lugares destacados entre los 43 mejores hospitales de Latinoamérica en el ranking 2015 de la revista América Economía. Y con esos 22 hospitales, Colombia es líder en acreditaciones nacionales, lo que indica que a pesar de la crisis, a pesar de la iliquidez, a pesar de la cartera que no les pagan, a pesar de las dificultades para seguir atendiendo, hospitales y clínicas le siguen apostando a optimizar la calidad en la prestación del servicio para atender mejor a sus pacientes. Ahora le toca al gobierno responderles.

 



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