|
Mientras más grande y más complejo sea un
hospital en Colombia, más fuerte es el impacto que
sufre a causa de la crisis financiera que golpea a la inmensa
mayoría de hospitales del país por el no pago
de EPS y entidades del gobierno. Por su compromiso social,
legal y moral, las clínicas y hospitales de tercer
y cuarto nivel de complejidad no pueden dejar de atender
a sus pacientes, así no les paguen por sus servicios,
o les paguen a más de 180 o 360 días, o definitivamente
no les vayan a pagar por atender afiliados de EPS liquidadas
o en proceso de entrar a liquidación o intervención.
Los hospitales y clínicas de mayor complejidad saben
que de su atención depende la vida de miles de colombianos
que requieren de esos servicios más especializados;
por eso día a día persisten en su misión
sagrada de evitar el dolor y la muerte a quienes llegan
a sus puertas. Para ello deben funcionar las 24 horas en
infraestructuras adecuadas para el alto nivel de atención,
tener especialistas y sub-especialistas, disponer ayudas
diagnósticas y terapéuticas con tecnología
de avanzada, mantener abiertas las salas de cirugía
y sus servicios de apoyo, sostener Unidades de Cuidados
Intensivos, y pagar oportunamente sus obligaciones a los
colaboradores porque son instituciones intensivas en mano
de obra y a proveedores que los abastecen de los insumos
requeridos en la alta complejidad.
Por eso al tener mayor número de camas, mayor capacidad
resolutiva, mayor especialización en el servicio,
también es mayor el hueco en sus finanzas y la iliquidez
generada por el no pago de las entidades responsables. Por
eso sufren de trauma mayor financiero y por
eso es mayor la carga que deben sobrellevar.
A esto se suma que por disfuncionalidades propias del sistema
de salud, varios factores acentúan y hacen más
agobiante la crisis en estas instituciones; por ejemplo,
el no acceso al servicio de salud en los niveles 1 y 2,
obliga a la población a acudir a las urgencias de
instituciones de nivel 3 y 4, desbordándolas y haciendo
más difícil su operación.
Gremios como la Asociación Colombiana de Hospitales
y Clínicas (ACHC) y la Asociación Colombiana
de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos
(Acesi) nunca han dejado de insistir ante el gobierno en
la gravedad de la crisis financiera en los centros asistenciales
del país, en la urgencia de que sean atendidos sus
requerimientos para sobrevivir y no cerrar servicios. Pero
la respuesta del gobierno es insuficiente. Valga repetirlo:
sin dejar de reconocer el alivio del Plan de Choque anunciado
en julio pasado, no pasa de ser un cuidado paliativo la
inyección de $1.5 billones ante unas deudas de cartera
hospitalaria que superan los $13 billones y que sigue creciendo.
Y ya se ven las consecuencias: basta con mirar al Hospital
Universitario del Valle y los efectos de su reducción
de servicios de alta complejidad, como la declaratoria de
alerta amarilla en el departamento; la intervención
de hospitales departamentales como los de Villavicencio
y San Jerónimo de Montería, el Federico Lleras
Acosta de Ibagué, el San Francisco de Asís
en Quibdó; y el cierre temporal de servicios (que
ojalá no se vuelva permanente) en hospitales como
el San José de Maicao y el Universitario de Sincelejo.
También el imparable aumento de cartera (y sus consecuencias
en atraso de pagos a colaboradores y proveedores) en instituciones
de Medellín y Antioquia, como en las 17 clínicas
y hospitales de Somos 14+1 que superó
$1.5 billones, sin atisbo de pago.
Por ello ante la evidencia de la crisis hospitalaria por
no pago de EPS y entidades oficiales, una vez más
el llamado al gobierno Santos es a tomar medidas urgentes
que garanticen liquidez a las clínicas y hospitales
del país, muy especialmente para este fin de año
y para normalizar el flujo de recursos en 2016. Ya es hora
de que se tomen medidas de salvamento para la red hospitalaria,
pública y privada; que se establezca una política
hospitalaria para resolver de manera estructural la problemática
del sector; que entidades deudoras del Estado o con participación
o intervención del mismo, honren sus deudas con hospitales;
que se defina un Plan Obligatorio de Salud (POS) que pueda
costear el país.
Los hospitales esperan el apoyo decidido del gobierno, porque
pese a todas las dificultades cada día se esfuerzan
por ser mejores y prestar mejores servicios; así
lo demuestra el que 22 instituciones colombianas ocuparan
lugares destacados entre los 43 mejores hospitales de Latinoamérica
en el ranking 2015 de la revista América Economía.
Y con esos 22 hospitales, Colombia es líder en acreditaciones
nacionales, lo que indica que a pesar de la crisis, a pesar
de la iliquidez, a pesar de la cartera que no les pagan,
a pesar de las dificultades para seguir atendiendo, hospitales
y clínicas le siguen apostando a optimizar la calidad
en la prestación del servicio para atender mejor
a sus pacientes. Ahora le toca al gobierno responderles.
|