EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 152 MAYO DEL AÑO 2011    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Jairo Humberto Restrepo, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesoras comerciales: Amparo Abril Rojas y María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez


Poder para poder

Es bien sabido que la mejor forma de garantizar que los asuntos más complejos e importantes sean incluidos en la agenda pública, es asignándoles responsables con funciones, presupuesto y políticas, y asiento en el más alto nivel del gobierno.
En el anterior Ministerio de Salud, el presidente de la república y el ministro de salud eran los encargados de la orientación y dirección del sistema de salud, mientras en el Ministerio de la Protección Social, la salud quedó relegada a cargo de un Viceministerio, lo que implicó pérdida de representatividad.
En el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), el Ministerio de Salud se dedicaba a la política, la regulación y garantía de la salud, a través del aseguramiento e intervenciones de salud pública, pero esta orientación empequeñeció al ministerio frente a entidades poderosas como las EPS, y lo llevó a perder fuerza, concentración y especialización, más aún después con apenas un Viceministerio de Salud, por más capacidad y buena voluntad que tuviera el viceministro.
El manejo dado a la salud en los últimos años y la agudización de su crisis estructural, ha sido la temática permanente en diversos escenarios de debate, siendo como es la salud, “lo más social de lo social”, un aspecto que requiere mayor atención del gobierno si de verdad se quiere buscar salidas a su crisis crónica.
El anuncio de una nueva cartera de Salud, separada de las tareas del que será el Ministerio de Trabajo, implica recuperar un ministerio especializado en salud, enfocado en la conservación y recuperación de la salud de los colombianos. Y esa no será tarea fácil, más aún después del dramático debilitamiento de la salud pública dentro del esquema de la protección social, en el pálido ministerio creado en 2002.
Entre los grandes retos del remozado Ministerio de Salud, está el alcanzar la cobertura universal, para garantizar el acceso de todos los colombianos a la atención oportuna y de calidad en salud; prevenir y atender las enfermedades de mayor incidencia en el país, descuidadas por la caída de la vigilancia en salud pública, mucho más desde la desaparición del Ministerio de Salud; asegurar el financiamiento necesario que garantice la sostenibilidad del sistema en el tiempo.
Otros retos no menos importantes, son desarrollar un efectivo sistema de información que brinde herramientas ciertas para el análisis, la evaluación y el manejo de la situación de la salud en todo el territorio nacional; fortalecer la inspección, vigilancia y control dentro del sistema de salud, para blindarlo contra las malas prácticas instauradas en los últimos años y que lo convirtieron en uno de los sectores más corruptos en el país; instaurar una política de talento humano en salud que propenda por su reconocimiento, especialización y adecuada retribución; reorganizar las redes hospitalarias públicas, apoyando la gestión, el logro de eficiencia y permanencia de cada institución.
Al decir de la Asociación de Hospitales y Clínicas, se necesita un nuevo Ministerio de Salud con un moderno organigrama, dedicado a los grandes retos y grandes problemas de la salud, cuya función gubernamental pueda ser medida por resultados.
De la misma manera, el timón a cargo del nuevo ministerio debe ser una persona con la suficiente capacidad técnica y voluntad política para enfrentar los viejos y nuevos retos del sistema de salud; además, con el deseo firme de recuperar la representatividad, el peso y la importancia que debe tener dentro del Estado y la administración pública del país, un Ministerio de Salud. Asimismo, capaz de recuperar la figuración necesaria en el concierto sanitario internacional.
En conclusión, se necesita un Ministerio de Salud capaz de recuperar la rectoría, la capacidad técnica y la representatividad, en suma el poder, para poder asumir los enormes retos de una salud descuidada por falta de un organismo fuerte de dirección.

 




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