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El cambio climático, una problemática de salud pública

En los últimos meses, incrementaron las enfermedades respiratorias, la precipitación de lluvias y otros efectos producidos a raíz del cambio climático y otros factores. El Plan de Adaptación al Cambio Climático en Salud Ambiental comenzó la etapa de implementación.

Por: Nathalee Giraldo
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Preocupación en la ONU

El último reporte de la ONU que se trata del “Sexto Informe de Evaluación IE6” fue producido por el Plantel Intergubernamental sobre Cambio Climático -IPCC- integrado por científicos de todo el mundo, entre ellas Paola Arias, profesora de la UdeA, de la Facultad de Ingeniería y la única científica colombiana en ese panel mundial. Este documento propone acciones inmediatas y advierte la importancia de la voluntad política para hacer frente al aumento de la temperatura global por causa de la actividad humana.

La científica señaló que: “El sistema climático es muy complejo, no solo se aumentan las temperaturas, que es a lo que llamamos calentamiento global, sino que también se ha afectado el ciclo del agua”.

La profesora también manifestó que: “Hay unos impactos muy claros en la salud humana, tanto física como mental, afectación en la agricultura, extinciones de especies que están dadas por las condiciones del clima”, aseguró que se necesita voluntad para activar la acción climática, “estamos en un punto complejo, pero existen posibilidades desde lo tecnológico y lo político para hacer cambios”.

¿Qué están haciendo en Colombia?

Debido al incremento de enfermedades asociadas al cambio climático, expertos, profesionales, científicos y comunidades, junto con la institucionalidad, desde hace dos años formularon el Plan de Adaptación al Cambio Climático desde Salud Ambiental para Antioquia.

Juan Camilo Molina Betancur, coordinador técnico del Plan de Adaptación al Cambio Climático en Salud Ambiental (PACCSA), aseguró que es una herramienta de planeación que se viene formulando y este año se empieza a implementar en Antioquia desde la Secretaría de la Seccional de Salud y Protección Social, en compañía de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.

Este plan nace desde el 2020, cuando la Gobernación de Antioquia declara la emergencia climática debido a varios aspectos; el primero, debido a varios aspectos: es uno de los departamentos con mayores emisiones de gases de efecto invernadero y con una capacidad de absorción limitada, lo que genera una contribución importante al cambio climático, por otro lado, produce efectos que impactan a las comunidades en las subregiones.

Dentro de la declaración de emergencia climática, se construyó un comité científico con diversos profesionales y expertos para generar soluciones diversas, entre ellas, recomendaron realizar 100 acciones para enfrentar las consecuencias del cambio climático y para reducir la generación de gases efecto invernadero, entre una de esas 100 acciones está el Plan de Adaptación alineado con el plan de desarrollo en salud; este año comenzó el proceso de implementación con el objetivo de dejar unas capacidades territoriales y enfrentar el impacto negativo que se tienen desde los territorios.

El coordinador técnico manifestó que en el proceso se desarrolló un análisis, una línea base de cómo se encontraba la situación en salud ambiental y cambio climático, e identificaron cuáles eran las vulnerabilidades en los territorios y que tienen que ver con la calidad y disponibilidad del agua, la calidad del aire, la degradación de los suelos, la seguridad alimentaria, el aumento en la magnitud de los efectos del cambio climático extremos y a partir de estos componentes identificaron algunos problemas particulares en la salud con los cuales se formularon cinco estrategias específicas para cada una de las subregiones, con el fin de generar soluciones.

Cuenta Molina que el proceso se dio de forma participativa, es decir, realizaron encuentros en las subregiones, allí el equipo técnico compartió el análisis de lo que encontraron, en ese sentido, identificaron que: “Las problemáticas desde lo estructural tienen que ver con los modelos de desarrollos que hay, debido a que el departamento tiene tradición mineray ganadera extensiva, lo que ayuda a que aumente la cantidad de gases de efecto invernadero y que al final se vea el reflejo de cómo están expuestas las comunidades, niños, adultos mayores, poblaciones étnicas, que tienen barreras de acceso a la atención en salud. En el Valle de Aburrá, por ejemplo, ya se evidencian las consecuencias que viven por la mala calidad del aire, entre ellas, enfermedades cardiovasculares, respiratorias y otros problemas que también encontramos en la subregión del Urabá, donde hay dificultades en el acceso y calidad del agua, allí se presentan enfermedades diarreicas agudas, desnutrición, entre otras; en cada una de las subregiones encontramos eventos en salud y una mortalidad muy diferentes”, dijo Molina.

¿Qué dice el PACCSA sobre el mundo?

En la formulación del Plan buscaron identificar y describir de forma general la variabilidad climática natural y el cambio antropogénico a nivel mundial, nacional y departamental. En cada uno de estos niveles, se realizó una contextualización y algunas proyecciones, para después abordar algunos impactos de la variabilidad climática natural y el cambio antropogénico en la salud, examinaron informes, reportes y planes que se han presentado por diferentes entidades a nivel global, nacional y departamental, tales como: el IPCC, el Banco Mundial, la Organización Panamericana de Salud (OPS), la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), y las Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (CARDS) del departamento de Antioquia.

El cambio climático a nivel global tiene impactos generalizados en los sistemas humanos y naturales alrededor del mundo como: alteración de la cantidad y calidad de los recursos hídricos; modificación de las áreas de distribución geográfica, actividades estacionales, pautas migratorias, abundancias e interacciones de especies terrestres, dulceacuícolas y marinas; reducción de los rendimientos de los cultivos y sensibilidad de los mercados de alimentos a eventos climáticos extremos; aumento de mortalidad asociada al calor, la disminución de la mortalidad asociada al frío; y la alteración de la distribución de las enfermedades transmitidas por agua y vectores.

“En cuanto a los desastres producidos por fenómenos climáticos extremos, entre el 2000 y 2010, estos fenómenos se incrementaron y pasaron de un 76 % del total de desastres a un 83 %. En la década 2010 - 2020 se registró la muerte de 410 000 personas, principalmente en países de ingreso bajos y medio bajos, y la afectación de 1 700 millones de personas a nivel global, siendo las olas de calor y las tormentas, los desastres que más vidas han cobrado”, Plan de Adaptación al Cambio Climático en Salud Ambiental (PACCSA).

Estos impactos están mediados por factores sociales: pérdida de vivienda, pobreza, desplazamientos, conflictos, edad y género; ambientales: geografía, tiempo atmosférico, suelo, vegetación, calidad del aire y del agua actuales; y de resiliencia: sistemas de alerta tempranas, estatus socioeconómico, estado de salud y nutrición, y atención en salud. Según el Plan, aquellas poblaciones con mejores condiciones sociales, ambientales y de resiliencia serán menos vulnerables a los impactos en la salud por el cambio climático, mientras que las más vulnerables serán las que ya tienen afectaciones sociales, ambientales y de resiliencia.

Impacto en la salud

“Los impactos del cambio climático después del 2050 serán mucho más complejos de afrontar, algunos estudios han detectado un aumento en la mortalidad asociado al calor y una disminución de la mortalidad asociada al frío, como resultado del incremento en la temperatura en algunas regiones. Adicionalmente, se ha considerado que los cambios locales de temperatura y precipitación son la causa de la aparición de algunas enfermedades transmitidas por agua y vectores, así como la disminución en la producción de comida para algunas poblaciones vulnerables”, según expone el Plan de Adaptación al Cambio Climático en Salud Ambiental (PACCSA).

Según la formulación del Plan, que tiene 2 022 páginas, informa que, los periodos prolongados de sequías son unos de los determinantes ambientales más peligrosos de mortalidad prematura, causada por una reducción de la productividad de los cultivos, inseguridad alimentaria y finalmente desnutrición, que cuando es experimentada por niños puede llevar a la muerte. Estas sequías llevan a cambios en el uso de la tierra, pues generalmente reducen las tierras aptas para cultivar y vivir, causando migraciones, así como proliferaciones de enfermedades transmitidas por el agua y limitaciones de acceso al agua potable.

Además, el Plan también advierte que las sequías incrementan las probabilidades de ocurrencia de incendios, los cuales causan desplazamientos, muertes y heridas, pero también alteran la calidad del aire, aumentando las enfermedades respiratorias. Al contrario, las inundaciones que están relacionadas con tormentas o lluvia fuerte son los sucesos climáticos extremos más comunes que causan en el corto plazo desplazamientos, muertes, heridas e hipotermia. En el largo plazo, estos eventos causan problemas mentales en las poblaciones que los experimentan: ansiedad, depresión y trastorno psicológico, de igual forma, facilitan la proliferación de enfermedades infecciosas.

Las enfermedades transmitidas por vectores, que se refieren a infecciones transmitidas por la picadura de artrópodos, son unas de las más estudiadas con relación al cambio climático, debido a su sensibilidad a las condiciones ambientales. Dentro de estas se destacan la malaria y el dengue, ambas transmitidas por mosquitos. El dengue, por su parte, es causado por cuatro diferentes serotipos del virus DEN, el cual muestra asociaciones con el clima en distintas escalas espaciotemporales, que pueden ser contrarrestadas o amplificadas por las actividades humanas.

El riesgo de infección por estos microorganismos ha mostrado relación con las temperaturas, precipitaciones, temperaturas superficiales del mar, cambios en la salinidad, los nutrientes y el pH. Adicionalmente, los brotes epidémicos de cólera se han vinculado a los niveles de ríos y mares, la clorofila marina, el contenido de cianobacterias, a la ocurrencia de los eventos ENSO (más conocido como el fenómeno del Niño) y del Dipolo del Océano Índico (IOD).

Finalmente, los brotes de algas se ven favorecidos por el aumento de las temperaturas, tanto en ríos como en mares, las cuales pueden contaminar fuentes de alimentos marinos y causar enfermedades hepáticas, neurológicas, digestivas y dermatológicas.

Efectos en Colombia

Los expertos realizaron un diagnóstico de los estudios publicados que relacionan la variabilidad climática natural y los cambios antropogénicos con la salud de la población colombiana frente a la multitud de climas locales y regionales distintos. Según PACCSA, estos escenarios han revelado que el país estaría siendo afectado por el cambio climático y no es ajeno a lo que se vive en el resto del mundo, sin embargo, el incremento esperado en la temperatura del aire, así como el régimen de las precipitaciones, no tendrán el mismo comportamiento para todas las regiones de Colombia. Esto significa que las medidas para enfrentar posibles eventos climáticos extremos deben ser diferentes para cada región del país.

En Colombia “para el periodo 2071 – 2100, se espera que la precipitación media se reduzca entre 10 % y 30 % en aproximadamente el 27 % del territorio nacional (Amazonas, Vaupés, sur del Caquetá, San Andrés y Providencia, Bolívar, Magdalena, Sucre y norte del Cesar). En contraste, para el mismo periodo se espera que la precipitación aumente entre 10 % y 30 % en cerca del 14 % del territorio nacional (Nariño, Cauca, Huila, Tolima, Eje Cafetero, occidente de Antioquia, norte de Cundinamarca, Bogotá y centro de Boyacá)”, PACCSA.

Eliana Martínez Herrera, profesora de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, informó que se realizarán encuentros de cocreación, de investigación y de innovación sobre el cambio climático y la salud en la Facultad de Salud Pública con los investigadores del G8 de cara a conocer las estrategias del Plan, las acciones en ruta de lo que es la gestión del conocimiento.

Martínez señala que las soluciones “son acciones basadas en la comunidad, sin desconocer que hay acciones importantes con interés en desarrollo tecnológico y basada en la naturaleza, pero nuestro interés fundamental es avanzar hacia el ejercicio ciudadano, por la defensa del ambiente, del cuidado de la salud, la salud planetaria y las posibilidades de la incidencia territorial a partir de sus propias realidades”.

La apuesta de implementar el Plan, el tercero en el país, después de San Andrés, Casanare siguió Antioquia con la perspectiva de darle sentido a la emergencia climática. Según los expertos, las intervenciones se superarían con cualquier presupuesto departamental; se busca con el Plan el fortalecimiento de gobernanza climática en salud con asuntos muy concretos, como la interacción en los entornos comunitarios. “En entornos laborales, escolares institucionales, familiares y comunitarios, así también la búsqueda por la internacionalización de los hospitales que se preparan para la resiliencia al clima de lo que significa disponer de información, en el Observatorio de Salud Pública de la Gobernación de Antioquia con respecto a los indicadores de cambio climático y de la tarea misma que es el fortalecimiento del comité territorial de salud ambiental”, manifestó la docente.

Durante el 2021 y el 2022 generaron una formulación de estrategias, este año comenzaron la etapa de implementación, en la cual buscan la participación de otros actores que están involucrados no solamente en la salud, sino en asuntos muy complejos que tienen que ver con el cambio climático que afecta a las comunidades más vulnerables. Por esta razón, por lo que quieren formular un modelo de gobernanza, ya están teniendo encuentros con los diferentes sectores público y privado para articular acciones que permitan una mejor implementación de 54 estrategias: nueve departamentales y 45 subregionales.

“Por eso adelantamos otros encuentros con la finalidad de socializar los procesos para que las subregiones se empoderen, para que con equipos gestores se generen planes de acción y se desarrollen en proyectos para el beneficio de la comunidad”, puntualizó Juan Camilo Molina Betancur, PACCSA.

Una de las estrategias para capacitar a las personas es que durante este año se realizarán dos diplomados virtuales, uno dirigido a las comunidades y otro para el público institucional para fortalecer las capacidades. Finalmente, desarrollarán un curso corto virtual con algunas instituciones educativas de Antioquia, ya que quieren que desde los colegios también se genere conciencia.

Paola Arias, profesora de la UdeA, de la Facultad de Ingeniería, enfatizó en que no solo es cambiar la oferta, sino también la demanda, “necesitamos cambios en nuestros consumos, formas de alimentación distintas, todo esto con un enfoque de equidad y de justicia”.


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