MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 285 JUNIO DEL AÑO 2022 ISNN 0124-4388
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¿Cuál es la situación actual de la telesalud en Colombia?, ¿cuáles los aprendizajes obtenidos a partir de su acelerada implementación durante la pandemia?, ¿y los desafíos y percepciones frente a la telesalud que se tienen desde los distintos integrantes del sistema? ¿Se tiene ya el modelo de atención que cuente con instrumentos que garanticen, protejan y respeten el derecho a la atención en salud? Si bien se ha avanzado, son interrogantes por analizar.
En mayo se llevó a cabo el “Foro Nacional Impacto de la Telesalud en Colombia”, organizado por la Asociación Colombia Saludable y ACEMI, con el respaldo de Pacientes Colombia y el Observatorio Interinstitucional de Cáncer de Adultos, OICA, y con el patrocinio de Pfizer. En él se miró el estado actual de la materia en el país y actores del sector plantearon sus opiniones cuando comenzamos una especie de pospandemia.
La Ley de Telesalud, 1419 de 2010, la define como “el conjunto de actividades relacionadas con la salud, servicios y métodos que se llevan a cabo a distancia con la ayuda de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Incluye, entre otras, la telemedicina y la teleeducación en salud”.
Asimismo, la ley determina que la telemedicina es “la provisión de servicios de salud a distancia por profesionales de la salud que utilizan TIC que les permiten intercambiar datos con el propósito de facilitar el acceso y la oportunidad en la prestación de servicios a la población que presenta limitaciones de oferta, de acceso a los servicios o de ambos en su área geográfica”.
Por último, se denomina la teleeducación en salud a “la utilización de las TIC para la práctica educativa de salud a distancia”.
La legislación en el país sobre el tema es amplia, considerando la novedad del tema. La Resolución 2654 de 2019 agregó una serie de nuevas actividades a la telesalud como “la tele orientación” que consiste en todas las labores de asesoría, consejería e información para el usuario a través de las TIC, y el tele apoyo, que se enfoca en las necesidades del prestador, pues es el soporte solicitado por un profesional de la salud a otro, mediante las TIC.
La oferta habilitada de telesalud en el país, hasta abril de 2022, muestra que un 4,33 % de los prestadores habilitados prestan servicios de telemedicina, esto equivale a 3 473 instituciones con 12117 servicios habilitados, ubicados en 379 municipios, de 32 departamentos y seis distritos de Colombia.
Por otra parte, desde marzo de 2020, hasta enero de 2022, periodo que incluye la pandemia por COVID- 19 se brindaron 131’957.891 de atenciones de teleorientación y teleconsultas; es decir, 5’737.292 consultas al mes. En el mismo lapso, se dio un incremento del 225 % en el número de sedes con prestadores que ofrecen telemedicina, y un 298 % en la cantidad de los servicios habilitados.
Al revisar la naturaleza jurídica, se encontró que hubo una mayor participación del sector privado: el 90 % de las sedes y el 89 % de los servicios prestados fueron privados, mientras en las IPS públicas corresponden únicamente al 9 % del total.
Continuando con el análisis, las ciudades que tuvieron una mayor oferta de telemedicina fueron Medellín, Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga y Cali, consecutivamente y los servicios que más se ofrecieron fueron: medicina general, psicología, medicina interna, pediatría, nutrición y dietética, dermatología, ortopedia, cardiología y psiquiatría.
Carmen Elisa Torrenegra, directora de Gestarsalud, señaló que es importante evaluar cómo se puede actualizar el talento humano en salud: “se ha perdido la actualización permanente al talento humano, la telesalud nos ofrece la tele experticia y es fundamental fomentar y dinamizar la capacitación para aquellos profesionales y técnicos que están en lugares lejanos donde aún hay brechas en el acceso a la tecnología, lo que dificulta la toma de decisiones”.
Por otra parte, Gustavo campillo, presidente de la Fundación RASA, recordó el rol que deben cumplir los pacientes, donde hay situaciones más de comportamiento por ajustar: “así como los prestadores tienen deberes y responsabilidades en la prestación de la telesalud, los pacientes también los tienen y por ello deben darle la importancia a la cita por telemedicina, tomar el tiempo que amerita la cita y tenerla en condiciones idóneas. Ellos deben ponerle seriedad al tema de la atención por telemedicina porque es algo que llegó para quedarse y que tiene serias implicaciones en sus procesos de atención en salud”.
Constanza Engativá, jefe de la Oficina de Tecnologías de la Información del Ministerio de Salud y Protección Social, afirmó que la inversión que se requiere para avanzar en la implementación de la telesalud debe ser alta para fortalecer la infraestructura tecnológica que necesita el país, además de requerirse dispositivos que aseguren la prestación de un servicio con calidad: “para esto, el Ministerio de Salud ya está en la medición de madurez del uso de las tecnologías, teniendo en consideración que el hecho de que los territoritos puedan financiar estos proyectos, garantizará que en el país se fortalezca la atención en salud”.
La afirmación de la funcionaria se da a pesar de tener en Colombia una amplia normatividad en la materia. La Resolución 521 de 2020: decreta el procedimiento de atención ambulatoria en zona de atención domiciliaria, telemedicina, tele orientación y seguimiento telefónico y virtual para pacientes en aislamiento preventivo, adultos mayores y personas con factores de riesgo.
Po su parte la Resolución 536 de 2020, reglamentó el plan de acción para la prestación de servicios de salud en etapas de contención y mitigación de la pandemia por COVID-19, que fortaleció el uso de la modalidad de telemedicina, y posteriormente el Decreto 538 de 2020 autorizó de manera transitoria “la prestación de servicios de salud, condiciones y excepciones para el uso de plataformas tecnológicas en las actividades de telesalud” durante la emergencia sanitaria.
Yolima Méndez, directora de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, hizo énfasis en que los pacientes buscan tener cercanía con sus médicos tratantes, que estos se muestren interesados en su caso y que les transmitan seguridad y confianza: “es muy importante trabajar en la comunicación con el paciente, que este se sienta bien atendido, que se sienta conocido por su médico, que el profesional de la salud se tome el tiempo de preguntar más allá de lo clínico durante la tele consulta y entienda otros factores que afectan la salud y la adherencia del paciente, que se tome el tiempo para conocerlo y así generar empatía en la relación médico – paciente”.
Por último, Jorge Toro, presidente de la Unión IPS – UNIPS, destacó que es necesaria la implementación de herramientas para el seguimiento de las teleconsultas: “Esto juega un papel importante, sobre todo en aquellas patologías donde se debe realizar un seguimiento estricto. Los prestadores deben tener presente el nivel de riesgo en cada caso para que los pacientes no se vean afectados en su tratamiento, dependiendo del medio por el que son atendidos. Además, es relevante implementar indicadores de satisfacción del usuario, ya que es este quien nos debe decir cómo se sintió en la atención y es allí donde el profesional puede evidenciar cómo le va al paciente en su consulta”.
En el país se puede afirmar que con la pandemia despegó de manera definitiva la telesalud. Esto, entonces, permite conocer el panorama de la telesalud y los aspectos a mejorar. Algunos de los aspectos identificados en el evento, tanto por los especialistas en el tema como por los demás asistentes fueron mejorar la infraestructura para la telesalud, fortalecer la gestión de la información y protección de datos personales, generar modelos propios para la prestación de los servicios, avanzar hacia una mayor madurez de los actores y desarrollar competencias digitales en los equipos de salud y en los usuarios.
Para alcanzar un buen desarrollo de la telesalud, se plantea que se deben incorporar nuevas tecnologías al país, desarrollar unas normas ajustadas a la realidad nacional, garantizar la sostenibilidad y los incentivos, trabajar de manera intersectorial para mejorar entre otros aspectos fundamentales el acceso a la energía y la conectividad, garantizar la disponibilidad de dispositivos fijos y móviles, desarrollar guías y protocolos de atención con mejoras prácticas, identificar las brechas que existen para adaptar la atención teniendo en cuenta necesidades, particularidades de los territorios, poblaciones y capacidad de los prestadores.
Estos requisitos que deberían ser vistos como los pasos a seguir en el país, deben incluir, y casi comenzar con acciones como formar al talento humano, mejorar la contratación y facturación, identificar fuentes de financiación para zonas rurales y dispersas, para luego sí, comenzar a medir resultados.
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