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El riesgo de necesitar una cirugía para reemplazar una articulación que, con el tiempo y la enfermedad, se ha visto desgastada, es cada vez mayor y a veces una necesidad silenciosa para gran parte de la humanidad que ha tenido que lidiar con este padecimiento.
Desde hace más de 100 años ya se hacía necesario tratar este tipo de problemas interponiendo tejidos o láminas de metal para mantener los huesos en su sitio.
Sin embargo, no fue sino hasta 1938 cuando se realizó en Estados Unidos la primera cirugía para cambiar totalmente una articulación, en este caso de cadera; a partir de allí, este procedimiento empezó a ser cada vez más exitoso y expansivo a nivel mundial, llegando a realizarse en 1971 el primer reemplazo articular, también de cadera, en nuestro país.
Actualmente en Colombia –aunque con pocas cifras disponibles- se hacen más de 10.000 cirugías de reemplazo articular al año, entre las de cadera y rodilla, que son las más frecuentes aquí, y en el resto del mundo; de esta cifra por lo menos 350 son realizadas anualmente por el equipo profesional del programa de reemplazos articulares del Hospital San Vicente Fundación de Medellín. Aunque este servicio se presta hace más de 40 años en el Hospital, la iniciativa se consolidó, tal y como funciona actualmente, en enero de 2018 y a partir de allí el crecimiento en estadísticas ha sido irreversible.
Según el doctor Meisser López Córdoba, ortopedista y cirujano de mano, director de la Unidad Funcional de Cirugía y Trauma del Hospital San Vicente Fundación de Medellín, este procedimiento quirúrgico “consiste en reemplazar una articulación enferma que cursa con dolor y con impotencia funcional y en la cual ya no hay resultados satisfactorios con las otras medidas de tratamiento”, y por lo general se realiza en pacientes con artrosis o por artrosis postraumática.
Para un paciente ser candidato a un reemplazo articular, debe antes pasar por un tratamiento conservador que consiste en terapias, antiinflamatorios tomados e inyectados de manera intramuscular, infiltraciones dentro de la articulación y, para personas con sobrepeso, bajar de peso (esto ayuda a disminuir los síntomas de dolor y en algunos casos prolonga el tiempo de la prótesis). Cuando ninguna de estas medidas funciona, la cirugía es inevitable.
Si bien los reemplazos de cadera y rodilla son los más frecuentes, en el programa del Hospital también se han realizado de hombro, codo y en menor proporción, de dedos de la mano, en falanges y metacarpianos. El reemplazo de tobillo es el menos habitual en todo el mundo y el único que aún no se ha hecho en la institución.
Para todos los tipos de reemplazos articulares, la infección es una de las complicaciones que puede presentarse con mayor regularidad. Por lo general, éstas se presentan de manera temprana durante los primeros dos o tres meses de puesta la prótesis y pueden atribuirse al procedimiento mismo. Según el doctor López, a pesar de que se cumpla estrictamente con todos los chequeos y las medidas de seguridad, existe un mínimo porcentaje del 0,5 al 1,1 % de los pacientes que puede se escapa, pudiendo contraer una infección.
Las condiciones mismas del paciente también representan un riesgo; el poco cuidado y asepsia de la herida o un sistema inmune débil pueden exponer fácilmente a la persona a contraer una bacteria y, por consiguiente, a obligar un recambio de la prótesis.
Ahora bien, en ausencia de infección existen otros riesgos -sobre todo en las articulaciones que llevan más carga como cadera y rodilla- como la luxación y el aflojamiento mecánico de la prótesis, los cuales pueden deberse al aumento de peso o a una alta exigencia por parte del paciente con el paso del tiempo.
Cuando esto ocurre el dolor puede asemejarse al que se experimentó en la etapa inicial de la enfermedad, lo que también demanda hacer una cirugía de recambio de la prótesis, , la cual al coincidir con una edad más avanzada del paciente puede ser más compleja, sin embargo, el constante acompañamiento por parte del equipo médico del programa y el buen comportamiento del paciente pueden prevenir a tiempo dicha complicación.
Para el control y la prevención de estas posibles complicaciones, el programa de reemplazos articulares del Hospital acompaña antes, durante y después de la cirugía al 100 % de sus pacientes. A través de encuentros educativos – hoy en día virtuales - se le explica a éstos y sus familias en qué consiste el procedimiento, qué es lo que se les va a colocar, qué complicaciones pueden tener y cómo deben cuidar la prótesis.
De igual manera, se realizan llamadas constantemente para verificar cómo va el proceso y si el paciente está cumpliendo debidamente con la fisioterapia; además se tiene a disposición un canal de WhatsApp donde se provee de toda información relacionada.
Después de la cirugía, lo ideal es estar en seguimiento constante durante los primeros dos años, a partir de ahí, es recomendable seguir haciéndolo cada dos años para ver el comportamiento de la prótesis.
Para hacer posible el éxito de todo el procedimiento de un reemplazo articular, el programa cuenta con un equipo profesional ampliamente capacitado, conformado por siete ortopedistas, cuatro que se especializan en cadera y rodilla, y tres que se encargan de los reemplazos de hombro, codo y mano. Además, hacen parte un fisiatra, una enfermera jefe y una trabajadora social.
De aquí nace un arduo trabajo en conjunto que permite que cientos de personas que han tenido que padecer de un intenso dolor y que además han sufrido una pérdida funcional importante, puedan recuperar y fortalecer su calidad de vida.
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